FIN DEL PROGRAMA «MUJERES RURALES»: LA INCERTIDUMBRE Y FALTA DE COMPROMISO LLEGA AL CAMPO

Por: Victoria Barria Torres. Periodista

El anuncio del cierre gradual del programa Mujeres Rurales, nos deja una señal bastante preocupante sobre las prioridades que hoy tiene un gobierno de ultraderecha respecto de nuestro mundo campesino. Durante más de tres décadas, esta iniciativa no solamente entregó un apoyo productivo, fortaleció el liderazgo, entregó autonomía económica, y permitió que miles de mujeres de nuestros campos encuentren una oportunidad para mejorar su calidad de vida.

Por eso yo creo que es tan difícil para todas las personas, sobre todo aquí que estamos en una zona que se basa en la pequeña agricultura campesina, poder entender cómo una política pública que tiene este nivel de reconocimiento vaya a ser desmantelada sin que presentemos o se haya presentado una alternativa que venga clara, financiada y que ya esté en funcionamiento. Nos dan un argumento de restricciones presupuestarias que son insuficientes porque lo que está en juego no es plata. Estamos hablando de una herramienta que permitió reducir brechas históricas para uno de los sectores más vulnerables de nuestro país.

Y suspender este ingreso de nuevas beneficiarias, anunciar un cierre para el 2029, genera incertidumbre entre las usuarias del programa, y como dijo la senadora Alejandra Sepúlveda, Presidenta de la Comisión de Agricultura, este es el único programa que tenemos en Chile para las mujeres rurales, y refleja también la magnitud de la pérdida que podría significar la desaparición de este programa. Si yo personalmente veo cómo esta política consolidada durante 34 años se va desmantelando sin que haya una alternativa concreta para la población a mí me resulta bastante inevitable poder analizarlo o recordar la frase de una canción que fue muy popular en los 90, que dice que lo que yo no entiendo es que cómo 100.000 borregos le tienen tanto miedo al lobo. Y esta crítica apunta directamente a una gestión que se declara comprometida con la igualdad y con el desarrollo rural, pero que estamos eliminando el único programa que está diseñado exclusivamente para nuestras mujeres campesinas. Y si el compromiso con las mujeres del campo fuera realmente una prioridad, la continuidad de este apoyo tendría que haberse asegurado mucho antes de anunciar su desaparición.

Y nunca olvide que un país educado e informado siempre va a ser un país que es capaz de tomar mejores decisiones. Podemos exigir transparencia a nuestras autoridades y podemos participar activamente en el desarrollo de nuestras comunidades.

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