En los últimos meses se ha instalado una sensación de que la cultura en nuestro país es un tema de tercer orden. A diversas declaraciones de autoridades que minimizan el impacto de este sector, o los históricos recortes que alcanza en el presupuesto 2027, el desprecio a la cultura es una idea que se instaló desde hace algún tiempo, en especial con la llegada del actual gobierno, quienes en su ideario plantean que la cultura “no es prioridad”, como señala la presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso, la Diputada Rodríguez. ¿Y cómo es el panorama a nivel local? Al parecer no es tan diferente.
La Municipalidad de Osorno, a través de la Corporación Cultural Municipal (CCO), tiene entre sus funciones ser promotora de las culturas. Sin ir más lejos, el año 2025 se comprometió en el Plan Municipal Cultural (2025 – 2029) a “Fomentar y garantizar el acceso universal a la cultura y las artes en Osorno, promoviendo una vida cultural activa, inclusiva y participativa que reconozca y valore la diversidad de sus habitantes.” , asumiendo con ello, la importancia de su rol para, entre otras cosas, impulsar la formación artística de excelencia, y crear espacios y eventos que fortalezcan la identidad local y la cohesión social. En este contexto, ha presentado durante este año una serie de actividades que podrían encasillarse como cumplimiento de este compromiso, ofreciendo diversas muestras y exposiciones en museos, actividades y talleres en recintos como la Pinacoteca Municipal, Museo Surazo o el Centro Cultural de Osorno, o festivales de música y teatro. La cartelera es variada, y hace pensar que el apoyo económico y de espacios existe. Sin embargo, hay situaciones que el público que continuamente asiste y apoya la cultura local poco conoce.
Ya se levantaron alertas a mediados de este año cuando la Municipalidad anunció el desarrollo del Festival de Teatro, con una inversión millonaria que traería una cartelera de montajes de renombre nacional, y que, por consiguiente, contaría con conocidas y reconocidas figuras de la televisión. En un espacio que se pensaría como una plataforma para levantar el teatro de nuestra comuna, con recursos que podrían ser para las numerosas compañías de teatro locales –que cabe destacar existen– vimos que el escenario preparado para estos efectos en los salones del Hotel Sonesta, solamente se utilizó para presentar montajes que trae figuras televisivas, mientras que la única compañía local que tuvo presencia en el certamen de este año, Teatro Cuarenta, realizó su presentación en el ya conocido Teatro Municipal, un espacio que por decirlo menos, hace notar una diferencia en el trato con nuestros artistas locales (al menos en lo que refiere a la técnica, amplificación, iluminación, calidad de los camarines, baños, por mencionar algunos aspectos) . No se habla aquí sobre la calidad de las obras foráneas que constituyeron la cartelera, lo que quedará en el ojo de quienes las pudieron apreciar, sino de cómo se utilizan recursos que podrían ir en favor de quienes durante todo el año trabajan para levantar el arte local.
Cabe destacar en este punto, que uno de los objetivos del PMC Osorno (2025 -2029) es “Diversificar y descentralizar la oferta programática artístico-cultural, asegurando que sea inclusiva, representativa de la diversidad territorial”. Lo cual, difícilmente puede observarse, al menos, en el Festival de Teatro realizado este año, donde la participación de actores y actrices locales que hacen tremendos esfuerzos durante todo el año y desde hace mucho tiempo, tuvieron una participación mínima. Una de esas personas es Daniela Oliva, actriz y dramaturga osornina con una destacada y reconocida trayectoria, quien ha trabajado incansablemente por más de 11 años en levantar el teatro local. Un teatro con raíz osornina, y que principalmente se da con foco en lo comunitario, en la creación colectiva, y en levantar una cartelera artística viva para que la misma comunidad pueda acercarse a una expresión artística un tanto ajena para la comuna.
Es precisamente esta la razón por la que se crea la Escuela de Arte Dramático, un espacio de desarrollo y fomento de la disciplina que en sus 11 años de funcionamiento se ha convertido en un semillero de artistas – al menos 10 de sus egresados hoy son actores profesionales-, dando vida a varios elencos de teatro con integrantes que van desde los seis a los 70 años, quienes han podido aprender y desarrollar sus talentos. En la actualidad, este espacio tiene en funcionamiento cinco elencos, con un total de 58 participantes activos, quienes retribuyen a la comunidad osornina presentando su trabajo gratuitamente. Algunos de estos montajes de los últimos años son: La azotea, Saltemos juntos, Ana Frank, Viaje de muñecas, La secuela, La ciudad de las estatuas, Alicia en el País de las maravillas, Guacho, Calacas, Cicatrices, Yo soy Sara Márquez, tan solo por mencionar algunos.
Sin duda, este trabajo aporta de manera significativa al cumplimiento de uno de los objetivos del PMC “Fortalecer y ampliar los espacios formativos en todas las disciplinas artísticas, garantizando su continuidad y respondiendo a la creciente demanda ciudadana…”. Sin embargo, este se verá interrumpido pues hace una semana recibió un gran golpe de parte de la dirección ejecutiva de la Corporación Cultural de Osorno, quien ha notificado a partir del 23 de octubre el desalojo del espacio en el tercer piso del CCO, que actualmente ocupa la Escuela de Arte Dramático. En concreto, esto implica que los cinco elencos que están bajo la dirección de Oliva verán truncado el trabajo creativo de este periodo, lo que deja a 58 personas sin la posibilidad de cerrar su ciclo de formación y dar continuidad a sus procesos, contrario a las líneas de desarrollo que la Corporación Cultural ha comprometido con la comunidad Osornina, quienes no tendrán oportunidad de disfrutar gratuitamente de los estrenos de estos elencos.
Una de estas compañías es Mirasur, agrupación ciudadana que nació en el sector del mismo nombre ubicado en Rahue Alto en Osorno, bajo el alero de la Fundación Territorio Teatral. En sus orígenes la compañía se reunía en sedes vecinales para desarrollar su trabajo, pero que desde 2022 encontraron en la sala de la Escuela de Arte Dramático, el espacio apropiado para reunirse y crear cuatro montajes hasta la fecha. Sus montajes han sido presentados de forma gratuita en escenarios locales como el del Teatro Municipal, la sala Rubén Pacheco del mismo Centro Cultural, pero también han tenido lugar representando a la comuna en el Teatro Municipal de Purranque y en la sala Mafalda Mora (Teatro Diego Rivera) y Casa Teatro en la capital regional, fortaleciendo significativamente la representatividad territorial de la oferta cultural de nuestra comuna y de la región, gracias al trabajo de artistas como Daniela Oliva.
Esta compañía, así como los otros cuatro elencos que actualmente hacen uso de este espacio de la Escuela de Arte Dramático, se encuentran en la actualidad preparando su próximo estreno. Los procesos creativos y de producción se encuentran avanzados y en este momento se construye escenografía, se prepara vestuario y utilería, por lo que el espacio, que ha sido solicitado para su desalojo, es clave pues permite tener todos los implementos necesarios para concretar los nuevos montajes que ya tienen fechas programadas para ser presentados ante la comunidad osornina en el Teatro Municipal.
Resulta preocupante que el destino de una agrupación cultural, que ha contribuido por más de 11 años al desarrollo del arte dramático en nuestra comuna, recaiga en decisiones que no consideran el trabajo que existe, ni en la trayectoria de quienes la llevan a cabo, tomándose entre cuatro paredes sin que la comunidad osornina se entere.
¿Hacia dónde podemos aspirar como sociedad si es que no existe valoración del arte? Más aún, ¿existe real valoración del arte y del artista por parte de quienes tienen la facultad de cuidarlo? Lo vemos a nivel nacional, pero también lo vemos a nivel local. Es trabajo de quienes son los que recibimos el trabajo del artista, el público, quienes debemos defender ese trabajo, pero más todavía, defender a quienes dan su vida por levantarlo en un lugar en que es cada vez más difícil hacerlo.
Gabriel Carrillo Pérez
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